Minuto de Guerra…

Este escrito, es un análisis que parte de lo particular, hasta lo general, tiene lugar en un municipio del departamento del Atlántico, cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia, puesto que esto es un caso de la vida real.

Hace más o menos, de diez a quince años atrás, cuando el uso de la telefonía celular, no se había proliferado, así como la vemos hoy en día, surgió consigo una nueva idea de negocio la venta de llamadas a móviles y fijos desde un teléfono celular; incluyendo la venta de recargas a celulares, en ese entonces era un buen negocio, y un minuto a celular llego a costar más de seiscientos pesos colombianos ($600 COP), verdaderamente parecía rentable, pero en la actualidad pienso que es totalmente lo contrario, o creen que es lógico que en un mes la utilidad operacional no supere los $50.000, ahora analicemos cuanto seria la ganancia neta luego de que el vendedor tome sus honorarios; lo que ocurre aquí es que si esa persona es desempleada, ese dinero solo le servirá como ayuda y si un salario mínimo no alcanza para nada, para que le alcanzarán los $50.000, algunos dicen que el negocio está en que sean varios planes de telefonía celular, entonces en un local o un vendedor ambulante, cuantos planes deberá tener para que un vendedor se gane el salario mínimo y el dueño obtenga buenas ganancias, sin tener en cuenta la competencia, que es el punto a donde quería llegar. En la cuadra donde yo vivía seis años atrás existían 9 puntos de ventas de minutos, actualmente solo queda dos lo que podría demostrar que este tipo negocios de sostenibilidad a lo largo del tiempo, estos negocios deben vender a un precio bajo para poder cumplir con la venta total de los minutos, creen que eso, está dentro de lo normal, ¿cuánto se pueden ganar esos negocios? si venden el minuto entre $100 y $200, teniendo en cuenta que ventas y precios son en este caso inversamente proporcionales, pues entre mas bajo el precio, mas altas serán las ventas, y no tienen otra opción pues si no venden los minutos no tendrán con que pagar la factura del plan y si no lo hacen pasaran a engrosar la lista de deudores morosos reportados en datacrédito, dificultándoles el acceso a préstamos que le permitan solventar parcialmente la difícil situación económica que vivimos los colombianos; pero esto se torna contraproducente pues luego de pagar la factura del plan no les quedara prácticamente nada.

Lo que impulsa a estas personas a seguir con ese negocio tan poco rentable, es la falta de oportunidades, el tener como satisfacer las necesidades básicas, el desempleo. La solución tal vez sea la creación de nuevas empresas, que generen más empleos y así poder tener armas efectivas para luchar contra la pobreza, hecho el cual se torna muy difícil con la crisis económica mundial.