Inflación, devaluación y una reforma que limita la riqueza.

En términos cinematográficos, diría que «se avecinan tiempos oscuros«, pero más que oscuros, son inciertos; la incertidumbre se apodera de los países y mas que todo de los mercados financieros; el mundo afronta una «globalización inflacionaria» y las medidas destinadas a elevar la tasa de interés tomadas por los bancos centrales de los países más importante en temas económicos, financieros y empresariales nos llevan a una inminente recesión, la que se traduce en la perdida de la actividad económica por la escases de efectivo en el consumidor final, personas del común, como tú, como yo y como todos, sin importar la clase social, quienes realmente somos los que movemos la economía de la sociedad; es por esto que en la primera edición de este Newsletter, al que te invito a suscribirte en LinkedIn, expresé mi opinión sobre las propuestas del que en ese momento era candidato a la presidencia, sobre todo en aquella propuesta que lanzó en el pasado en los primeros picos de la pandemia de la Covid-19, en la que sugería al gobierno imprimiera billetes, para que los ciudadanos tuviéramos con que comprar. Estimado lector, permíteme decirte, que la cosa no es así de fácil, debemos entender que el dinero es una mercancía, tiene un valor o costo de adquisición y por eso funciona como cualquier otro producto, hace muchos atrás los sistemas financieros de los países se regían por el patrón oro, en la que la cantidad de dinero que circulaba en una nación era igual a la cantidad de oro que era resguardado en el banco central de la nación, hoy en día, la cosa es completamente distinta, el dinero es una mercancía y su valor está soportado por la misma economía y el costo de adquisición ligado a las tasas de interés definidas por el banco central, este último organismo es quien emite el dinero que circula y controla todo alrededor de él, por ende si emite más de la cuenta sucede lo que le pasa a cualquier productos, se hay mucha oferta de un bien, el precio del mismo baja, así pasa con el dinero si la circulación del mismo es demasiado su precio desciende lo que al final de cuentas se entiende como devaluación, que no es más, que la perdida de poder adquisitivo y esto a su vez se traduce a nivel macro como inflación.

La globalización de la inflación que afronta el mundo actualmente, se deriva de muchos factores, recordemos que a finales de 2019 surgió un nuevo tipo de coronavirus que a principios de 2020 hizo tambalear la economía desatando una emergencia sanitaria, financiera y social de escala global que termino cobrando de la vida de muchos seres humanos, quebrando negocios y desapareciendo empleos, eso desato una crisis de contenedores que a raíz de la parada provocada por el virus quedaron varados y dispersos por el mundo, lo que generó en los últimos dos años una crisis logística y además el conflicto ruso-ucraniano es quien coloca la cereza al pastel, la suma de todos estos factores más otros más que no voy a tocar en este artículo se reflejan en la alta inflación que se vive recientemente y la apreciación del dólar que es producto de la misma aversión al riesgo de inversión (es decir prefiero tener el dinero guardado, antes que invertirlo); impactando en mi país Colombia en la devaluación del peso.

La solución en Colombia es que hayan más ricos.

No soy economista, ni financista, soy ingeniero industrial, tal y como lo he expresado en mis otras entradas, pero después de haber leído e investigado tanto, tratando de no tragar entero, he llegado a la conclusión de que en Colombia lo que se necesita son verdaderas reformas estructúrales de fondo en materia de tributación, inversión social, crecimiento de la productividad y competitividad, educación y desarrollo sostenible que vayan encaminadas a fomentar el emprendimiento y la educación financiera para que podamos aumentar la riqueza. Conclusión, se necesitan más ricos, dejar de ver el capitalismo como una enfermedad, sino como la cura, claro está generando más ricos que sean emprendedores y que generen empleos, evitando a toda costa la perdida de empleos, entre más empleados hayan, mas consumo y más tributación; esto es capitalismos social y consciente. Todos ganan, gana Colombia como sociedad y recuperaríamos el grado de inversión que perdimos hace poco y que se intenta recuperar con las ultimas dos reformas tributarias propuestas , una fallida del gobierno anterior y una que apenas inicia su socialización y los debates legislativos entorno a ella.

Mi humilde opinión es que:

Una verdadera reforma tributaria sería aquella que vaya enfocada a contribuir al crecimiento de la riqueza no ha limitarlo.

No solo se debe reformar el tema tributario, que si bien es uno de los mas obsoletos, ha funcionado medianamente bien, también se debe trabajar en el tema educativo, el colombianos y la mayoría de los latinoamericanos estamos siendo educados como empleados consumidores impulsivos sin cultura de ahorro, cuando deberíamos ser emprendedores e inversores que multipliquen su patrimonio de manera responsable, en la educación básica debe incluirse como materias obligatorias las finanzas personales, la responsabilidad social y el desarrollo sostenible, mientras que en la educación superior se debe fortalecer el tema del emprendimiento y las inversiones, las universidades deben botar a la calle profesionales que salgan a crear empleo y no a buscarlo. Así se crean más ricos, que al final de cuentas terminan beneficiando a la sociedad en general; pero esto NO se hace de sopetón, esto se hace de manera gradual y paulatina y no como una imposición, es por esto que aconsejo lo siguiente:

Al oficialismo colombiano: «Más trabajo en equipo y menos populismo», y

A la oposición: «Más lectura critica y menos polarización»

Por ejemplo, hace algunos párrafos mencioné la guerra en Ucrania y como esta contribuye a la alta inflación y la posible recesión, si bien esto es algo negativo, pues hemos visto como el precio de los combustibles fósiles se eleva hasta las nubes, hay que aprender a ver las oportunidades en medio de la crisis, Colombia tiene reservas de petróleo y otros combustibles hasta para 7 años, por tanto, el alto precio que tenemos hoy, constituye una oportunidad para el país y para poner a producir la industria actual y para iniciar las exploraciones de nuevos yacimiento que se han colocado stand by posiblemente por las reformas y directrices que se avecinan con el nuevo gobierno. No se trata de frenar la economía extractiva, se trata de explotarla al máximo ahora para que podamos financiar la tan anhelada transición energética, de la que aun estamos lejos y que tomaría muchos años, sí podemos llegar allá, pero no de forma brusca e impuesta, podemos llegar lento pero seguros, sin populismo y actuando en el corto plazo con la vista puesta en el largo plazo.

La economía extractiva debe financiar la transición energética.

Se debe fomentar la riqueza y no limitarla, un ciudadano de a pie debe poder invertir sus ahorros, debe saber hacerlo y debe tener la seguridad de hacerlo, pero si hoy le decimos que los dividendos que pueda llegar a obtener se les gravará con impuestos, obviamente no se sentirá motivado y preferirá hacer lo de los abuelos, guardar la plata debajo del colchón.

La plata debajo del colchón es mucho más vulnerable a la inflación.

Para comprender mejor lo expuesto, ubiquemos a ese mismo ciudadano de a pie, como un pensador que desea emprender, pero se topa con unos impuestos a los dividendos, que prácticamente lo que hace es imponer una doble tributación, impuesto a la ganancia de la empresa mas otro impuesto a la distribución de esa utilidad entre los socios, que creen que pasará: una de dos, no emprende y la otra, emprende pero el precio del producto final será aumentado para recuperar ese 20% o más adicional en impuestos; esto mismo realizarán las empresas actuales, ese excedente de tributación, terminará siendo trasladado al consumidor final. De forma similar se comportaría el tema referente al impuesto a la ganancia ocasional, en donde la persona natural tendría que tributar en un porcentaje cercano al 40%, a mi juicio, una tasa bastante alta; esto terminaría por hacer que los inversores novatos no inviertan o que busquen la manera de evadir impuestos, el inversor experimentado emigraría a otros escenarios fiscales fuera del país, como se evidenció luego de conocerse los resultados de la primera vuelta presidencial, en donde se desató una fuga de capital, los ricos invirtieron en bienes raíces en Miami, dándole a los inmuebles la connotación de un activo refugio.

El ladrillo es un activo refugio y funciona mejor si es fuera de Colombia.

Esto en el caso de los locales, pero para el inversor extranjero en el caso de ganancias ocasionales la tasa pasaría del 10 al 30%, yo la verdad no creo que esa medida ayude a recuperar el grado de inversión. Lo que vemos es un aumento en la tributación para las personas naturales sean nacionales o extranjeras; seguimos viendo esa característica de los mercados mundiales, como menciona Kiyosaki en su primer libro, el que es empleado paga más impuesto que el dueño del negocio.

Hoy y siempre, aquí, en la China y en la conchinchina, el empresario paga menos impuestos que el empleado y el autónomo.

Recordemos que las empresas solo son un instrumento de los gobiernos para el recaudo de impuestos.

Con la reforma que propone el gobierno nacional de Colombia a las personas naturales se le incrementaría la tributación a través de 3 instrumentos:

  1. La limitación de beneficios en rentas laborales, no laborales, de capital y en pensiones.
  2. La unificación de la tarifa en la que se liquidan todas las rentas sin importar su caracterización.
  3. El impuesto al patrimonio de manera permanente, sobre una base que no solo incluye el patrimonio liquido, sino que se liquida según el valor intrínseco neto del activo. Esto constituye un ajuste importante en Colombia; sin embargo, no es atractivo a la inversión extranjera y podría invitar a los más ricos a cambiar de residencia como mencioné anteriormente, al sentir que un valor que ya pagó impuesto es gravado nuevamente.

En cuanto a las personas jurídicas, tenemos cambios importantes que aparentemente son populistas, pero que al fin al cabo son necesarios, entre los más relevante resalto las eliminaciones del descuento al impuesto de industria y comercio y de las rentas exentas, como la hotelera y la forestal.

Llegado a este punto es valido mencionar que en materia de las personas jurídicas, específicamente aquellas que se encuentran ubicadas en zonas francas, la potencial eliminación de la tarifa diferencial si no se cumplen ciertas metas de exportaciones es un tema que es objeto de análisis actualmente, debido a que es contraproducente y limita la atracción de maquilas de marcas extranjeras que son fabricadas en estas áreas geográficas del territorio nacional.

La combinación de estos instrumentos puede llegar a ser perjudicial para la economía colombiana en el largo plazo; debemos actuar en el corto con una visión puesta en el futuro. La reforma es bien intencionada, pero debe ser ajustada en pro de la competitividad de la nación.

@luisferpalm
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